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Los Hispanos marcan territorio en Pamplona ante Eslovaquia

El 43-26 final fue el reflejo fiel de lo visto sobre la pista

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Pamplona volvió a oler a balonmano grande y lo hizo con una puesta en escena impecable de la selección española. Los Hispanos no dieron opción a Eslovaquia y se estrenaron en el Torneo Internacional de España 2026 con una victoria tan clara como contundente (43-26), dejando claro desde el primer minuto que el Navarra Arena iba a ser territorio conquistado.

El equipo de Jordi Ribera salió en tromba, con el colmillo afilado y las ideas claras. En apenas unos compases, el marcador ya reflejaba un 4-1 que obligaba a los eslovacos a remar contracorriente. Eslovaquia trató de agarrarse al partido (6-4), pero la respuesta española fue inmediata y quirúrgica, castigando una y otra vez por el costado derecho.

Ahí emergieron dos nombres propios que el público navarro conoce bien por su capacidad para decidir partidos: Imanol Garciandia, incisivo y certero, y Aleix Gómez, puro veneno desde el extremo. Entre ambos sostuvieron la ventaja mientras España iba carburando.

Pasado el cuarto de hora, Ribera movió el banquillo y la segunda unidad no solo mantuvo el nivel, sino que subió una marcha más. Frescura, intensidad y desparpajo para romper definitivamente el encuentro. Especial mención para Natan Suárez, eléctrico en el uno contra uno y con personalidad para asumir responsabilidades ofensivas.

Al descanso, el 20-13 ya dejaba el duelo bien encarrilado. En la reanudación, el guion no cambió: España siguió probando variantes, ajustando piezas y ampliando la renta sin perder el orden ni la concentración. El marcador fue creciendo al mismo ritmo que la sensación de superioridad.

Con el Navarra Arena entregado y disfrutando del espectáculo, los minutos finales sirvieron para confirmar la solidez de un grupo que combina experiencia, talento joven y una idea de juego muy definida. El 43-26 final fue el reflejo fiel de lo visto sobre la pista.

Buen inicio de torneo, buenas sensaciones y Pamplona, una vez más, como escenario perfecto para que el balonmano internacional se exprese en mayúsculas. Aquí, en Navarra, el balonmano siempre responde.

 
 

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