Un cambio de auditor ha sacado a la luz errores contables en las cuentas del ejercicio 2024/25 de Osasuna. La firma PKF Attest, designada por la Junta Directiva para revisar los estados intermedios a 31 de diciembre de 2025, ha detectado fallos materiales en varias partidas que obligan a reexpresar las cifras del ejercicio anterior. El resultado de ese año, que había sido presentado como positivo, sería en realidad negativo en dos millones de euros después de impuestos.
El club ha actuado con celeridad: ha comunicado las correcciones a la Comisión de Control Económico y ha depurado responsabilidades en el Departamento Financiero, al que se incorporará Iñaki Larrañeta, auditor que ya realizó una auditoría forense de la entidad para el Gobierno de Navarra hace una década.
Qué falló en las cuentas anteriores
Según el informe, los errores detectados afectan principalmente a gastos financieros que no fueron contabilizados, a otros gastos corrientes registrados de forma incorrecta y a un concepto salarial vinculado a David García que debía haberse llevado a gasto tras su venta y no se tramitó correctamente. Además, un anticipo de televisión recibido antes del 30 de junio no fue registrado en el pasivo, sino como menor saldo de clientes. También se constató una discrepancia en tesorería: la cifra correcta a 30 de junio era de 7,1 millones de euros, 1,5 millones más de lo que reflejaban las cuentas.
Las cuentas originales habían sido elaboradas por el director financiero, auditadas sin salvedades, firmadas por la Junta Directiva y validadas por la Comisión de Control antes de su presentación a la Asamblea. El cambio de auditor fue lo que permitió identificar los errores que el proceso anterior no había detectado.
El primer semestre, con beneficio gracias a las ventas de jugadores
Al margen de la reexpresión del ejercicio anterior, los datos del primer semestre de la temporada actual —cerrado a 31 de diciembre de 2025— ofrecen un resultado positivo de 581.746 euros después de impuestos, a pesar de registrar pérdidas antes de impuestos de 3,3 millones. La diferencia se explica por el régimen fiscal navarro que permite reinvertir las plusvalías obtenidas por la venta de jugadores en nuevos activos, como la futura ampliación de Tajonar. Es el mismo mecanismo que se aplicó en su día con El Sadar, aunque en esta ocasión el impacto es mayor por los traspasos de David García y Jesús Areso. De este último, cabe precisar que solo el 50% del ingreso consta en las cuentas del primer semestre; la otra mitad se registrará en la segunda parte de la temporada.
En cuanto a los ingresos operativos, las cifras de televisión y patrocinios marchan según lo previsto. La taquilla ha sido más baja de lo habitual en el primer semestre —los partidos de julio a diciembre generan menos recaudación—, pero el club espera que los ingresos de enero a junio la tripliquen. Por el lado de los gastos, las amortizaciones, los gastos de explotación derivados del mercado de invierno y los gastos financieros han superado las previsiones iniciales, lo que impedirá el equilibrio presupuestario esperado para el cierre de temporada.
Una deuda de 65,8 millones, con el préstamo de LaLiga como parte principal
La deuda financiera neta se situó a 31 de diciembre en 65,8 millones de euros, cinco millones más que en junio. De esa cifra, 44 millones corresponden al préstamo del fondo CVC a través del Plan Impulso de LaLiga, por lo que la deuda puramente bancaria ronda los 22 millones. Parte de ese incremento responde a anticipos bancarios sobre cobros pendientes por ventas de jugadores: cuando un club paga a plazos, Osasuna puede adelantar ese cobro con una entidad financiera, que luego se va amortizando conforme llegan los pagos pactados.






