La polilla del boj ha regresado con fuerza esta semana a la Comarca de Pamplona, coincidiendo con un episodio de altas temperaturas que ha favorecido la reactivación de la plaga y la aparición masiva de ejemplares en distintas zonas verdes. Se trata de una especie invasora que afecta al boj y puede llegar a causar una defoliación intensa de los arbustos, aunque no supone riesgo para la salud de las personas.
Según la información recogida por el Gobierno de Navarra en anteriores avisos, la especie entró en la comunidad hace más de una década y se extendió con rapidez hasta la Cuenca de Pamplona, donde ya había provocado episodios graves en años precedentes, especialmente en periodos de temperaturas templadas o más cálidas de lo normal. En Pamplona, el Ayuntamiento ya ha actuado en zonas especialmente sensibles como la Taconera y la Vuelta del Castillo, donde la presencia de la plaga obligó a activar medidas de control y seguimiento.
La expansión de la plaga se asocia, además, a la climatología.Los años suaves o cálidos, como esta primavera muy cálida han adelantado el ciclo de la oruga y favorecen su desarrollo, lo que explica que el repunte coincida ahora con el aumento de las temperaturas. En 2024, aunque en el mes de septiembre, ya se alertó de un aumento importante de su presencia en Navarra y de una especial incidencia en zonas húmedas, con avistamientos muy notorios durante la noche.
En esta época del año es cuando eclosiona la segunda generación anual de la polilla del boj (Cydalima perspectalis), tras una primera generación en torno al mes de febrero, lo que puede provocar molestias en la ciudadanía, pero sin afectación a su salud. La primera generación de insectos es la que provoca menos daños en los bojedales y la segunda o posteriores son las que causan la desecación de las plantas.
En zonas de jardines o huertas, no se recomienda el uso de productos fitosanitarios para hacer frente a la plaga, que pueden tener además otros impactos en la salud humana y de las especies vegetales; en su lugar, se apuesta por el control con productos biológicos, como el Bacillus thuringienssis, o las trampas de luz, aunque han de utilizarse con cautela porque no son selectivas y en ellas se capturan otras muchas especies.
Los servicios de seguimiento y control han empleado en otras campañas trampas de feromonas, control biológico y otras medidas para reducir su expansión, mientras los técnicos vigilan la evolución de la plaga en parques y jardines de la capital navarra y su entorno. En la práctica, el nuevo repunte vuelve a situar a la Comarca de Pamplona ante una plaga que no desaparece del todo y que reaparece con especial intensidad cuando el clima le resulta favorable.
En plena semana de calor, la polilla del boj vuelve a ganar presencia en la Comarca de Pamplona y reabre un problema que afecta desde hace años a los setos ornamentales y a las masas de boj de la zona.




