La noche se cerró con derrota en El Sadar y con Osasuna todavía sin asegurar matemáticamente la permanencia. Tras el 1-2 ante el Atlético de Madrid en la jornada 36 de LaLiga, Alessio Lisci compareció ante los medios con la frustración a flor de piel, aunque con la mirada ya puesta en el partido del fin de semana ante el Español.
Eficacia, la palabra que todo lo explica
El técnico italiano no buscó excusas en el rendimiento colectivo. "Cuando lo hacemos mal, lo hacemos mal, como la semana pasada, y soy el primero que se echa las culpas encima", dijo, "pero hoy es una cuestión de eficacia, de meterlas". Lisci subrayó que el equipo generó ocasiones suficientes para haberse llevado algo más: "Analizando las ocasiones, creo que claro que hemos merecido mucho más".
Reconoció, eso sí, que el guion del partido le vino perfecto al rival: "¿Qué más quiere el Atlético de Madrid que ponerse 0-1 con ochenta minutos por delante y defender?". El 0-1, fruto de un penalti, fue señalado como un error evitable. "Es una situación donde nos quitan un balón fácil por dentro, no corremos para atrás. Es un error grave", admitió.
Polémica arbitral: "No podemos aceptar ciertos errores"
Uno de los momentos más tensos de la rueda de prensa llegó cuando Lisci habló del arbitraje. Con visible enfado por los escasos tres minutos de descuento concedidos, el míster fue especialmente contundente con una acción concreta: la no señalización de la segunda amarilla a Pubill. "Es clarísima, clarísima", afirmó, recordando que el jugador del Atlético "participa de forma muy importante en el gol del 0-2". "A estas alturas de la liga ya hemos tenido muchos errores en contra que nos han costado puntos", añadió, aunque matizó que no atribuye mala fe al colegiado: "Sé que no lo hacen con ninguna maldad".
"El vestuario está afectado, pero mirar atrás solo nos hace daño"
Preguntado por el estado del vestuario, Lisci no ocultó el golpe anímico. "Está afectado, porque es difícil de aceptar la situación en la que estamos con la temporada que hemos hecho desde diciembre". Sin embargo, el entrenador rojillo apeló a la reacción inmediata: "Mirar atrás no nos sirve de nada, nos hace solo daño. Hay que dar un paso al frente".
El técnico también lanzó un mensaje a la afición: "Entiendo que hoy estén enfadados, con la plantilla, conmigo, con quien sea. Pero a partir de mañana, todo el mundo puede sumar". Y cerró con la vista puesta en el Español: "Hay que limpiar la cabeza. Sé que es duro ahora, pero mañana cuando nos levantemos tenemos que estar al cien por cien".
La batalla por la permanencia sigue abierta, con Osasuna en 42 puntos y los puestos de descenso a tres.





