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España derrota a Uruguay (0-1) y avanza a dieciseisavos como primera de grupo

Un gol de Álex Baena antes del descanso basta para superar a Uruguay y certificar el pase a la siguiente ronda

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Final del España-Uruguay

Celebración del Gol

España-Uruguay

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España-Uruguay

El Rey asistió en México al España-Uruguay

Había que ganar, y España ganó. Sin alardes innecesarios, con la solvencia de quien sabe exactamente lo que quiere y cómo conseguirlo, la Selección de Luis de la Fuente cerró anoche la fase de grupos del Mundial 2026 con un triunfo ante Uruguay que vale oro: primer puesto del grupo H, tres victorias en tres partidos, y la portería de Unai Simón a cero por tercera vez consecutiva. La Roja no tiene fisuras.

El Estadio Jalisco —ese coloso que ha visto tantas gestas del fútbol mundial— acogió un duelo que, sobre el papel, prometía tensión y, sobre el césped, la cumplió con creces. Uruguay no vino a hacer turismo. Los charrúas, necesitados de un resultado favorable para mantener vivas sus opciones, se encerraron en campo propio desde los primeros compases con una disciplina táctica que durante más de cuarenta minutos le negó los espacios a una España que, sin embargo, nunca renunció a su idea.

El premio a la insistencia

Porque eso es lo que tiene esta selección: una fe ciega en su juego. Con más del 70% de posesión durante la primera media hora, los de De la Fuente monopolizaron el balón y buscaron incansablemente la grieta en el muro celeste. Lo intentó Oyarzabal, lo probó Lamine Yamal, lo buscó Cubarsí desde atrás. Bentancur, en una de las pocas aproximaciones uruguayas, avisó con un disparo lejano que no encontró portería.

Y cuando el descanso parecía llegar con el marcador en blanco, apareció él. Álex Baena. El almeriense, con la sangre fría de los grandes, recibió el pase milimétrico de Marcos Llorente, se plantó ante Muslera y colocó el balón con el interior derecho donde el portero charrúa no podía llegar. El gol que abría la lata. El gol que cambiaba el partido. La FIFA, con criterio, le otorgaría después el premio al mejor jugador del encuentro.

Simón, el muro

La segunda parte trajo un Uruguay diferente, más agresivo, más desesperado. Los sudamericanos salieron a por el empate con una intensidad que tensó el encuentro y le dio una nueva dimensión. Pero España no se arrugó. Siguió manejando el balón, siguió asociándose, siguió creyendo. Dani Olmo perdonó tras una deliciosa dejada de Lamine Yamal; el travesaño negó el segundo a Ferran Torres cuando ya cantaba el gol.

Al otro lado, De la Cruz puso a prueba a Unai Simón, pero el portero alavés —convertido en este Mundial en uno de los muros más fiables de la competición— respondió con autoridad. Tres partidos, cero goles encajados. No es una casualidad, es un síntoma.

El encuentro cerró con la expulsión de Canobbio, en el tiempo añadido, por una entrada sin control sobre Cubarsí. Una imagen que resumía la desesperación uruguaya ante una España que nunca perdió la compostura.

Rumbo a dieciseisavos

España termina la fase de grupos como lo que es: la mejor selección del grupo H, y una de las candidatas más serias a ir lejos en este Mundial. Invicta. Imbatida. Líder. La Roja no concede, no regala, no se distrae. Juega, domina y gana. Uruguay, tercera del grupo, apura sus opciones por otra vía.

El camino hacia los dieciseisavos de final está despejado. Y esta selección, que ya sabe lo que es levantar una Eurocopa, parece tener claro que el viaje no ha hecho más que empezar.

El próximo compromiso de la Selección española en la fase eliminatoria se disputará en los próximos días, pendiente de confirmación de rival y sede.

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