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La Policía afirma a la juez Tardón que Marruecos guió la invasión de Ceuta, contradiciendo a Marlaska y Sánchez

Marlaska insiste en que no conocía este informe y exige que se ponga inmediatamente a disposición de los miembros del Consejo de Seguridad Nacional

  • RRSS El Pueblo de Ceuta

Un informe del CENIF, unidad de inteligencia de la Comisaría General de Extranjería, concluye que la entrada masiva del 30 y 31 de julio fue "un proceso planificado" por gendarmes marroquíes "a las órdenes de agentes de paisano con un fin distinto del migratorio". Marlaska, que durante semanas negó tener avisos, envía una carta a medianoche al director de la Policía diciendo que desconocía el informe. Sánchez, el lunes, había exculpado a Rabat y atribuido la crisis a "bulos" y a "una internacional ultraderechista" acusando a Rusia e Israel. 

La línea de defensa del Gobierno sobre la crisis de Ceuta se ha venido abajo en menos de 24 horas. El informe que la Policía Nacional remitió este lunes a la jueza de la Audiencia Nacional María Tardón —adelantado por El Español y confirmado por Código 10— concluye que la entrada masiva de entre 72.000 y 80.000 personas en la ciudad autónoma los días 30 y 31 de julio no fue una avalancha espontánea ni el resultado de mafias y bulos en redes sociales, sino una operación planificada y guiada por las fuerzas de seguridad marroquíes (con amplificacion en redes).

El documento, elaborado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) —la unidad de inteligencia de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras—, es categórico: "La invasión de Ceuta fue guiada por gendarmes marroquíes a las órdenes de agentes de paisano con un fin distinto del migratorio". Y va más lejos: vincula "estrechamente la operación con la reivindicación territorial de Rabat sobre las ciudades españolas de Ceuta y Melilla".


Un proceso en dos fases, supervisado y dirigido desde Marruecos

El CENIF describe en su informe una operación de carácter militarizado, ejecutada con una precisión que descarta la improvisación. Según la información adelantada por El Español y recogida por otros medios, los gendarmes marroquíes dieron instrucciones directas a los migrantes para acceder a Ceuta y gestionaron el flujo de miles de personas llegadas a Castillejos hacia puntos concretos desde los que alcanzar territorio español, especialmente el espigón de El Tarajal.

El informe identifica la presencia de personas no uniformadas que habrían supervisado el desarrollo de la operación desde la sombra. Según El Español y El Mundo, esas personas dirigían a grupos hacia El Tarajal y existen imágenes en las que aparecen dando indicaciones incluso a gendarmes uniformados, lo que sugiere una cadena de mando por encima de las fuerzas de seguridad marroquíes desplegadas en el terreno.

El CENIF describe una estrategia en dos tiempos. En una primera fase, se habría saturado el control fronterizo con personas más preparadas para el cruce por mar. Una vez debilitada la capacidad de respuesta española, se habría aprovechado esa brecha para introducir perfiles más vulnerables. El perfil de los invasores fue "distinto en cada una de las dos fases del incidente", según el informe, y "los agentes de Marruecos monitorizaron la ejecución en el terreno".

La conclusión del CENIF es tajante: se trató de "un proceso planificado para colapsar el sistema de control fronterizo y eliminar la capacidad de respuesta de España". Y descarta de plano que la llegada masiva respondiera a una movilización espontánea o exclusivamente a mafias y convocatorias en redes sociales.

Los avisos que Marlaska dice no haber recibido

El informe remitido a la jueza Tardón no es un documento aislado. Se suma a una batería de informes de inteligencia que, según ha venido revelando El Español en las últimas semanas, ya estaban sobre la mesa del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en los días previos a la invasión.

Según el citado diario digital,  Marlaska recibió al menos tres informes de inteligencia que advertían de la amenaza que se cernía sobre Ceuta. Uno de ellos iba mucho más allá de un análisis de flujos migratorios y alertaba concretamente de "una operación impulsada desde Marruecos y alentada por su Gobierno y por mafias afines", enmarcada en una estrategia destinada "a cuestionar la posición y la soberanía sobre las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla". Ese documento, según las fuentes consultadas, señalaba directamente al Gobierno marroquí, y no a la Casa Real alauita, como responsable de esa estrategia.

A esto se suma un documento oficial del CENIF fechado el 28 de julio —dos días antes de la invasión— con el asunto "Análisis de riesgo sobre posible entradas irregulares en Ceuta el 30/07/2026", adelantado por Código 10. Ese primer informe advertía de un "riesgo actual de que se produzca un salto masivo en la valla fronteriza de Ceuta o un cruce a nado durante los últimos días del mes de julio".

Pese a estas advertencias, el dispositivo de seguridad en la frontera no se reforzó. Según ha denunciado el periodista David Aleman en Código 10, la respuesta de Interior fue enviar cinco GEAS de la Guardia Civil, una patrulla con dos agentes y un furgón con cinco policías nacionales, tres de ellos en prácticas.

La carta de Marlaska: "Necesito saber desde cuándo"

La publicación del informe ha provocado un terremoto en el Ministerio del Interior. La pasada medianoche Marlaska enviaba una carta —difundida por la Cadena SER— al director general de la Policía Nacional, Francisco Pardo Piqueras, en la que refleja su malestar y, sobre todo, su desconocimiento del informe.

"Como bien sabes se ha publicado que la Comisaría General de Extranjería y Fronteras ha informado a la Magistrada Tardón que la 'invasión' (sic) de Ceuta fue guiada por gendarmes marroquíes a las órdenes de agentes de paisano con un fin distinto del migratorio", comienza la misiva. Y añade: "De ser cierto lo que publica este digital, necesito saber desde cuándo disponía la Policía Nacional de esa información, absolutamente esencial" para que "yo, como Ministro del Interior, pueda ejercer mi responsabilidad y, en definitiva, el Gobierno pueda adoptar las decisiones oportunas en relación con la crisis migratoria de Ceuta".

El ministro recuerda a Pardo que esta información "debe ponerse inmediatamente a disposición de los miembros del Consejo de Seguridad Nacional" y que las actuaciones judiciales "no pueden ser óbice para que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado informen inmediatamente al Ministro del Interior, a quien corresponde ejercer el mando superior en materia de seguridad interior".

Según fuentes policiales, el informe pasó por muy pocas manos. Ni siquiera el Director Adjunto Operativo (DAO) —el número dos de la Policía— fue informado del contenido del documento, que llegó directamente al juzgado. Es un detalle relevante: sugiere que quienes elaboraron el informe pudieron evitar deliberadamente la cadena de mando habitual para impedir su filtración o su bloqueo antes de llegar al juzgado.

Sánchez, horas antes: "No hay ninguna información"

La contradicción es de tal calibre que afecta directamente al presidente del Gobierno. Este lunes, apenas unas horas antes de que se conociera el informe, Pedro Sánchez concedía una entrevista a la Cadena SER en la que descartaba de plano la implicación de Marruecos.

"No hay ninguna información ni por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, ni del CNI que alumbre alguna duda sobre la participación de alguna u otra forma de las autoridades marroquíes", afirmó Sánchez. El presidente atribuyó la avalancha a un "bulo" difundido en redes sociales sobre una sentencia del Tribunal Supremo y llegó a señalar a "una internacional ultraderechista, redes rusas e israelíes" como responsables de propagar esos bulos. También defendió la "cooperación instantánea" de Marruecos y calificó la relación bilateral de "francamente positiva".

Sobre los avisos previos, Sánchez admitió que el CNI compartió "informes de situación" en los días anteriores, pero insistió en que "no hubo ninguna información que compartiera la magnitud, la gravedad de la crisis que íbamos a vivir". Días antes, ya había calificado lo ocurrido como "un ataque a la integridad de España", pero evitando en todo momento mencionar a Marruecos.

 

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