Osasuna ha logrado una victoria de prestigio en un Sadar eléctrico tras imponerse al Real Madrid (2-1) en un final de infarto. Una obra de arte de Raúl García de Haro en el tiempo de descuento permitió al conjunto navarro sumar tres puntos de oro que frenan en seco la progresión del equipo madrileño y permiten a los rojillos soñar con puestos europeos.
Resistencia y pegada rojilla
El partido estuvo marcado por la intensidad defensiva de Osasuna y la falta de fluidez de un Real Madrid que se mostró inoperante durante gran parte del choque. Pese a que el cuadro blanco parecía haber salvado los muebles tras el empate de Vinicius en el minuto 73, el equipo de Arbeloa no supo gestionar el tramo final del encuentro.
Cuando el reparto de puntos parecía inevitable, en el minuto 92, apareció la figura de Raúl García de Haro. El "9" rojillo firmó una jugada de orfebrería, deshaciéndose de la defensa blanca para batir la portería rival con un disparo de factura impecable. El gol no solo supuso el éxtasis en la grada pamplonesa, sino que puso fin a una racha de ocho victorias consecutivas del conjunto visitante en la competición doméstica.
El liderato en el aire
Esta derrota tiene consecuencias directas en la zona alta de la clasificación. El Real Madrid perderá el liderato —que recuperó hace apenas seis días— si el FC Barcelona logra vencer al Levante este domingo en el Camp Nou.
Por su parte, Osasuna sale reforzado de este duelo ante un grande, demostrando una madurez competitiva que le permite mirar de tú a tú a los equipos que pelean por entrar en Europa. La capacidad de reacción tras el empate madridista confirma el gran estado de forma del bloque navarro ante su afición.








