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El TSJN ratifica la condena de 13 años y medio de cárcel al violador de una menor a punta de navaja en los Sanfermines

El agresor, que tenía 18 años cuando cometió el delito, amenazó después a la víctima para que guardara silencio

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  • Palacio de Justicia de Navarra -

El Tribunal Superior de Justicia de Navarra ha confirmado este lunes la condena impuesta en marzo a un joven que violó a una menor de 15 años en Pamplona el 8 de julio de 2023, en plenas fiestas de San Fermín, tras colocarle una navaja en el cuello y amenazarla con matarla si gritaba.

La Sala de lo Civil y Penal ha desestimado íntegramente el recurso presentado por la defensa y mantiene la pena de 13 años y 6 meses de prisión dictada por la Audiencia Provincial de Navarra. El condenado, de nacionalidad española, no podrá acercarse a menos de 500 metros de la víctima ni comunicarse con ella durante 16 años, y deberá afrontar además nueve años de libertad vigilada una vez cumplida la pena de cárcel. La indemnización fijada por daño moral asciende a 25.000 euros.

Una noche de fiestas que acabó en agresión


Los hechos se remontan al verano de 2023. El agresor y la víctima convivían entonces en un centro de menores de Pamplona. Dos días antes del ataque, el 6 de julio, ambos habían acudido juntos al Chupinazo. Según recoge la sentencia, "tontearon" ese día, pero la joven le dejó claro que no quería mantener relaciones sexuales.

El día 8, volvieron a salir. Por la tarde asistieron a un concierto en la plaza de los Fueros. En un momento dado, el acusado dijo que necesitaba ir al baño y ella le acompañó. Pasaron de largo la estación de autobuses. Él alegó que habría mucha cola y la condujo hacia las murallas, a una zona apartada.

Allí consumó la agresión. Según la sentencia, la tocó "por todo el cuerpo", la inmovilizó para que no pudiera huir, sacó una navaja de la riñonera, se la apoyó en el cuello y la violó tras amenazarla con "rajarse" si se atrevía a gritar.

Mensajes que lo delataron

Cuando el agresor se marchó, la víctima permaneció en el lugar en estado de shock. De camino al centro de menores, recibió un mensaje suyo en el que la amenazaba para que no hablara. Ella le respondió: "Déjame en paz. Me has jodido la vida. Espero que te quedes agusto después de lo que me has hecho". Una semana después, el condenado volvió a escribirle para saber si había "contado algo".

La joven no habló hasta octubre, cuando se lo confesó a su terapeuta. Fue entonces cuando el centro puso los hechos en conocimiento de la fiscalía y se interpuso denuncia ante la Policía Foral.

Un testimonio sin fisuras

El tribunal ha valorado especialmente la solidez del relato de la víctima, calificándolo de "creíble, verosímil, fiable y coherente" desde el primer momento en que lo narró, sin contradicciones entre lo que contó a su terapeuta, a la directora del centro, en la denuncia, en el juzgado de instrucción y, finalmente, en el juicio oral.

Los mensajes enviados por el propio acusado fueron determinantes. Los magistrados los consideran "perfectamente acordes" con la versión de la denunciante y señalan que la explicación que ofreció el acusado sobre su contenido no resulta "razonable".

La sentencia puede ser recurrida ante el Tribunal Supremo.

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