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Carnicería Baztán: 16 años convirtiendo un comercio de barrio en un referente de calidad en Barañáin

Tradición, innovación y trato cercano distinguen a Carnicería Baztán, un negocio familiar que ha sabido evolucionar sin perder su esencia

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En una época en la que las grandes superficies parecen ganar terreno y las compras rápidas se imponen sobre la atención personalizada, todavía existen establecimientos que demuestran que el comercio de proximidad sigue teniendo mucho que ofrecer. Es el caso de Carnicería Baztán, situada en Barañáin, donde la experiencia, el trato cercano y una constante apuesta por la calidad han convertido un negocio de barrio en una referencia para cientos de familias.

Al frente se encuentran Dani y Noelia, un matrimonio que ha hecho de la carnicería mucho más que un lugar donde comprar carne. Su establecimiento es un espacio donde los clientes encuentran asesoramiento, confianza y una oferta que combina los productos tradicionales con elaboraciones propias capaces de sorprender incluso a los paladares más exigentes.

Una vida entre cuchillos y mostradores

Aunque la carnicería de Barañáin lleva abierta dieciséis años, la historia profesional de Dani comenzó mucho antes. Su vinculación con el oficio arranca cuando apenas tenía 16 años y empezó a trabajar como carnicero en el barrio pamplonés de Orvina.


Aquella primera oportunidad marcó el inicio de una carrera construida paso a paso. Apenas cuatro años después ya asumía la responsabilidad de dirigir una carnicería como encargado con 20 años, una experiencia poco habitual para alguien tan joven y que demuestra el conocimiento que fue adquiriendo desde sus primeros años.

Con apenas 24 o 25 años decidió dar un paso más y emprender su propio camino. Aquella apuesta empresarial acabaría desembocando años después en la apertura de Carnicería Baztán, un proyecto familiar que hoy suma más de década y media atendiendo a vecinos de Barañáin y de otras localidades cercanas.

"Estamos súper contentos", resume Noelia al hacer balance de estos años.

Y no es una frase hecha. Basta con observar el constante movimiento de clientes para entender que el negocio ha conseguido algo que cada vez resulta más complicado: fidelizar.

Mucho más que vender carne

La esencia del establecimiento sigue siendo la carnicería tradicional, pero su oferta ha evolucionado hasta convertirse en un auténtico escaparate de elaboraciones artesanas.

Si algo distingue a Carnicería Baztán es precisamente el enorme trabajo que realizan en su obrador.

Uno de los productos estrella son las hamburguesas caseras, elaboradas a partir de carne picada por ellos mismos y con recetas que van mucho más allá de la clásica hamburguesa de ternera.

Entre las variedades pueden encontrarse hamburguesas de ternera con queso cheddar y jalapeños para quienes buscan un toque picante, versiones con bacon ahumado y cheddar, hamburguesas de pollo con queso, de pollo con jalapeños o propuestas elaboradas con cortes como la entraña.

La filosofía es sencilla: innovar constantemente sin perder la calidad de la materia prima.

"No dejamos de pensar nuevas combinaciones", explican.

Ese espíritu creativo también se traslada al resto de elaborados.

Un obrador donde la imaginación no descansa

Las vitrinas esconden un amplio surtido de productos preparados que facilitan el día a día de quienes quieren comer bien sin pasar horas en la cocina.

Escalopes rellenos, montaditos, empanados especiales o distintas recetas con queso forman parte de una oferta que cambia y evoluciona continuamente.

Entre las elaboraciones destacan combinaciones como queso de cabra con cebolla caramelizada, cecina con pimientos del piquillo o rellenos de jamón serrano y queso.

Los solomillos rellenos se han convertido también en uno de los productos más demandados, con diferentes variantes según los ingredientes elegidos.

A ellos se suman muslos de pollo rellenos, brochetas de solomillo y brochetas de pollo, preparados pensando tanto en las comidas familiares como en celebraciones especiales.

Todo ello supone muchas horas de trabajo que el cliente no siempre ve, pero que acaba apreciando cuando llega a casa y encuentra un producto prácticamente listo para cocinar.

Calidad antes que cantidad

En Carnicería Baztán tienen claro que competir con los supermercados únicamente en precio sería una batalla imposible.

Por eso han optado por otro camino: ofrecer un producto de mayor calidad y un servicio completamente personalizado.

Intentan trabajar con proveedores de proximidad siempre que resulta posible.

El cordero, por ejemplo, procede de Navarra, dentro de una filosofía orientada a favorecer el producto cercano y mantener un control constante sobre la calidad.

Trabajan con diferentes cortes de cerdo ibérico, lomo, solomillo, chuleta, costillas.

Ese mismo criterio se traslada a la charcutería.

Lejos de apostar por productos excesivamente procesados, buscan referencias con un alto porcentaje de carne y una composición más natural.

Pueden encontrarse jamones cocidos con un alto porcentaje de carne, pechuga de pavo natural o pollo cocido de alta calidad, todos ellos seleccionados pensando tanto en el sabor como en la alimentación saludable.

A ello se suma una cuidada selección de embutidos tradicionales, jamones ibéricos, paletas, cecina y especialidades menos conocidas como la guanciale italiana, una papada curada con especias imprescindible para recetas como la auténtica pasta carbonara o determinadas pizzas artesanales.

Tradición e innovación pueden convivir

Aunque el negocio mantiene la esencia de la carnicería de toda la vida, sus propietarios observan cómo han cambiado los hábitos de consumo.

Los clientes siguen buscando los productos tradicionales para el día a día, pero muestran cada vez más curiosidad por probar sabores nuevos.

Lejos de limitarse a vender carne, el equipo propone recetas, recomienda elaboraciones y anima a descubrir productos que muchas personas desconocían hasta entrar por la puerta.

La respuesta, aseguran, está siendo muy positiva.

Cada nueva elaboración encuentra rápidamente un público dispuesto a probarla, algo que les anima a seguir innovando.

El valor del trato humano

Más allá de la calidad del producto, existe un aspecto que los responsables consideran irremplazable: la atención personalizada.

En Carnicería Baztán conocen a buena parte de sus clientes por su nombre.

Muchos acuden todas las semanas y saben que pueden pedir exactamente el corte que necesitan.

Filetes más finos o más gruesos, pechugas preparadas para una receta concreta, carne cortada en tiras, productos reservados para recoger al día siguiente...

Ese nivel de personalización resulta imposible de encontrar en una gran superficie.

La confianza se construye precisamente en esos pequeños detalles.

Cuando alguien no tiene tiempo para cocinar, puede llamar con antelación y encontrar el pedido preparado al llegar.

Cuando surge una celebración inesperada, el equipo busca soluciones para que el cliente pueda llevarse exactamente lo que necesita.

Es un servicio basado en la cercanía que continúa siendo uno de los grandes valores del comercio local.

Una clientela que trasciende el barrio

Aunque la carnicería mantiene el espíritu de negocio de proximidad, hace tiempo que dejó de atender únicamente a vecinos de Barañáin.

Muchos clientes llegan desde otras localidades atraídos por las recomendaciones de familiares y amigos.

La posibilidad de realizar pedidos por teléfono o WhatsApp facilita además que recoger la compra resulte rápido y cómodo.

Mientras algunos clientes aprovechan para hacer otras gestiones por la zona, otros se acercan exclusivamente para recoger encargos concretos que ya saben que difícilmente encontrarán en otro establecimiento.

Además del público particular, Carnicería Baztán trabaja habitualmente con establecimientos de hostelería, que confían en la calidad de sus productos y en la regularidad del servicio.

Una forma diferente de entender la alimentación

En un momento en el que el consumidor presta cada vez más atención al origen de los alimentos y a su composición, Dani y Noelia consideran que la diferencia entre una carnicería tradicional y un supermercado va mucho más allá del precio.

Es cierto que algunos productos pueden tener un coste superior, reconocen con total naturalidad.

Sin embargo, defienden que esa diferencia responde a la calidad de la materia prima, al trabajo artesanal que hay detrás de cada elaboración y a un servicio completamente personalizado.

Para ellos, comprar en una carnicería de confianza significa invertir en alimentación, en asesoramiento y en tranquilidad.

Una filosofía que sus clientes parecen compartir, ya que muchos llevan años confiando en el establecimiento para las compras de cada semana.

Mirando al futuro sin perder la esencia

Después de dieciséis años en Barañáin, Carnicería Baztán continúa creciendo sin renunciar a aquello que la ha llevado hasta aquí.

La experiencia acumulada durante toda una vida en el oficio, la apuesta constante por la innovación, el respeto por la calidad y una atención cercana siguen siendo las señas de identidad de un negocio familiar que demuestra que el comercio de barrio tiene mucho futuro cuando sabe adaptarse a los nuevos tiempos.

Mientras los hábitos de consumo evolucionan y aparecen nuevas tendencias gastronómicas, Dani y Noelia continúan haciendo lo que mejor saben hacer: escuchar a sus clientes, elaborar productos con mimo y mantener vivo un oficio que combina tradición, conocimiento y pasión.

Porque, al final, detrás de cada hamburguesa casera, de cada solomillo relleno o de cada corte preparado al gusto del cliente hay mucho más que carne. Hay décadas de experiencia, una relación de confianza construida día a día y la convicción de que la calidad sigue siendo el mejor ingrediente para que un pequeño comercio continúe formando parte de la vida de todo un barrio.

Horario y contacto

Dirección: Pl. de los Castaños, 5, 31010 Barañáin, Navarra

Teléfono: 948 18 03 25

Horario: de lunes a viernes, de 9.00 a 14.00 y de 17.30 a 20.00 horas, sábados de 9.00a 14.00 y domingos y festivos cerrado

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