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Osasuna logra su primera victoria a domicilio con dos goles en tiempo de descuento ante el Rayo (1-3)

Los rojillos fueron superiores en Vallecas y se llevaron los tres puntos

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  • Víctor Muñoz celebra el tanto de la victoria -

Osasuna ya sabe lo que es ganar lejos de El Sadar. Y lo hizo a lo grande, con épica, fútbol y mucha personalidad. El equipo de Alessio Lisci firmó en Vallecas su primer triunfo como visitante de la temporada tras imponerse por 1-3 al Rayo Vallecano en un encuentro en el que fue mejor, más ambicioso y justo merecedor del botín completo.

Budimir abrió el camino en la primera mitad, Pathé Ciss igualó tras el descanso, pero cuando parecía que el empate iba a ser el destino final, emergió el carácter rojillo. Víctor Muñoz y Asier Osambela, ya en el tiempo añadido, desataron la locura para sellar una victoria que vale oro.

Desde el pitido inicial, Osasuna mostró que había aprendido la lección lejos de casa. Sin especular, con líneas adelantadas y buscando el área rival. Tras unos minutos de tanteo, los rojillos comenzaron a generar peligro real. Javi Galán rozó el gol con un disparo cruzado que obligó a Batalla a lucirse, pero el tanto no tardó en llegar. En el minuto 32, Budimir cazó un balón suelto en el área y, con su habitual olfato, lo mandó a la red para adelantar a los navarros.

Lejos de conformarse, Osasuna siguió apretando. Rubén García estrelló una falta en los guantes del portero y Galán hizo temblar el larguero con un potente disparo desde la frontal en una primera parte claramente dominada por los de Lisci.

Tras el descanso, el guion parecía continuar. Víctor Muñoz fue un quebradero de cabeza constante por la banda izquierda y volvió a obligar a intervenir a Batalla. Sin embargo, en una de las pocas llegadas claras del Rayo, llegó el empate. Pathé Ciss se anticipó a la defensa rojilla en un saque de esquina y cabeceó al fondo de la red.

El 1-1 no desanimó a Osasuna, que mantuvo su plan y su fe intacta. Víctor Muñoz incluso llegó a marcar, pero el colegiado anuló el tanto por una falta previa de Budimir. Aun así, los rojillos no bajaron los brazos y encontraron su premio en el tramo final. En el 89, Víctor Muñoz firmó una jugada espectacular, se fue de varios rivales y su disparo, tras tocar en un defensa, acabó dentro de la portería.

Con el Rayo volcado y el partido roto, llegó la sentencia. En el tiempo de descuento, Asier Osambela culminó un mano a mano con sangre fría para marcar su primer gol en Primera División y cerrar una noche redonda para Osasuna.

Tres puntos de oro, una victoria merecida y un mensaje claro: este Osasuna cree, compite y no se rinde nunca. El próximo reto para los rojillos será el sábado 31 de enero, a las 16:15 horas, ante el Villarreal en El Sadar. Y después de lo visto en Vallecas, la afición tiene motivos de sobra para ilusionarse.

 

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